Abstract
El primer discamino de la Pediatría es el de seguir llamándose Pediatría, es decir, medicina, por su postfijo iatría; lo que no sería grave si el médico no se ajustara a ello creyéndose obligado a tratar enfermedades de niños, en cuanto determina que la Pediatría es una especialidad en el sentido que la palabra ha adquirido en el lenguaje médico y en el corriente. Lo que así se llama no es de ninguna manera la atención más o menos acuciosa de un organismo sino la de un tramo de la vida humana y no un tramo cualquiera sino del de mayor trascendencia. El niño es el padre del hombre ha dicho el gran poeta inglés y hay que meditar bien en ello. Carecemos, escolarmente, de una definición responsable de lo que debe ser un Pediatra.

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Copyright (c) 1987 Boletín de Pediatría