Abstract
No se deben unificar los criterios de actuación de los traumatismos craneoencefálicos en edad pediátrica con los de los adultos, ya que hay diferencias inherentes de las características fisiológicas y anatómicas del cerebro en crecimiento y de su respuesta ante un traumatismo. El desarrollo del cerebro se completa a los 3 años de vida, produciéndose una progresiva mielinización, proliferación de células gliales e incremento de la arborización dendrítica y de las conexiones sinápticas, que confieren a este cerebro joven una consistencia blanda. Por otra parte, el
cráneo es mucho más delgado y deformable, circunstancia que puede ser beneficiosa en muchos casos (absorbe el traumatismo, no transmitiéndolo al cerebro), pero perjudicial en otros, como en los lactantes menores de 5 meses, que tienen mayor riesgo de presentar lesiones intracerebrales.

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Copyright (c) 1988 Boletín de Pediatría