Abstract
El diagnóstico de la meningitis tuberculosa es realmente difícil en su fase inicial. Con frecuencia la evidencia directa del bacilo de Koch en el líquido cefalorraquídeo tarda en obtenerse bastantes días y las manifestaciones clínicas originadas por la reacción del organismo frente a la infección son inespecíficas al principio de la enfermedad, que es cuando más interesa diagnosticarla.

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Copyright (c) 1988 Boletín de Pediatría