Abstract
Santanderino de nacimiento (23 de febrero de 1918), con profundas raíces en Cantabria, distinguido alumno del inolvidable don Guillermo Arce —patriarca de una amplia generación médica— y apasionado depositario del magisterio recibido en su entrañable Valdecilla, hizo profesión reiterada de entrega a su profesión —ejemplar y admirable su quehacer pediátrico en Oviedo—, a sus colegas —enamorado y constante asistente e impulsor de las actividades de la Sociedad de Pediatría—, a sus amigos —a quienes ofrecía generosidad, hospitalidad, compañerismo, estímulo y consejo— y, principal y destacadamente, a su familia, núcleo entrañable, en quien depositó dedicación y encontró cariño e ilusión. De ella se sentía legítimamente orgulloso y los suyos le envolvieron en el afecto único que puede darse a un hombre tan bueno y tan afectuoso como él.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License.
Copyright (c) 1988 Boletín de Pediatría