Resumen
Ha pasado casi un mes desde que murió el Prof. Guillermo Arce. Y desde entonces he tenido que hablar públicamente varias veces de mi Maestro. Ante mis alumnos de la Facultad el mismo día 22 de enero, haciéndoles partícipes, con dolor difícil de ocultar, de lo que significó el ejemplo de su vida. Pocos días más tarde traté de explicar a los jóvenes pediatras de nuestra Escuela Profesional de Valladolid, el secreto de una obra médica tan fecunda y llena de realizaciones que sigue nutriendo a los que allí trabajamos unidos por un mismo afán. Hace diez días, en el homenaje que le rindió el Colegio Provincial de Médicos de Santander, para hacer ver a los
montañeses que con ellos compartimos, los que no lo somos, su admiración ante las cualidades de un hombre de singular condición.

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Derechos de autor 1988 Boletín de Pediatría